Geología Estructural y Dinámica Global

Geología Estructural y Dinámica Global

Este texto, Geología Estructural y Dinámica Global, escrito por José Ramón Martínez Catalan y adaptado por Gabriel Gutierrez, esta desarrollo para que el estudiante comprenda los principios de la geología estructural y la realción que esta conlleva con la dinámica global.

Geología Estructural y Dinámica Global

Geología Estructural

La Geología Estructural constituye uno de los pilares del conocimiento Geológico y su papel y significado ha variado a lo largo del tiempo presentando gran cantidad de sinónimos que actualmente llevan, en ocasiones, a cierto grado de confusión y cuya utilización suele depender del uso y la costumbre en las distintas escuelas geológicas.

El origen de la Geología Estructural viene de la Geodinámica, una de las tres ramas en las que se dividió la Geología a principios del siglo XIX y que han perdurado hasta bastante entrado el siglo presente, las otras dos ramas serían la Geognosia y la Geología Histórica. La Geodinámica sería la rama encargada de la descripción de los procesos exógenos y endógenos que daban lugar a las estructuras y a los relieves de la Tierra.

Dinámica Global

La Dinámica Global es el resultado de la incorporación del Paradigma actual de la Geología a la Geología Estructural y la Tectónica. Así, estas dos ciencias geológicas tienen que ver con la descripción y reconstrucción de los procesos provocados por los movimientos inexorables que han moldeado y moldean nuestro planeta. La descripción de estos movimientos, las causas que los provocan y sus efectos son los que entran dentro de lo que se conoce como Dinámica Global.

Una de las tendencias más modernas en la literatura actual es la unión de la Geología Estructural y la Tectónica con la Dinámica Global en la mayoría de los libros de reciente publicación, sobre todo de aquellos de carácter introductorio en los que se pone de manifiesto que no es posible obtener una comprensión total de cada una de las dos disciplinas de forma independiente, sino que la estrecha relación entre ambas obliga a un tratamiento conjunto de los conceptos a desarrollar.

EL DESARROLLO HISTÓRICO DE LA GEOLOGÍA ESTRUCTURAL Y LA DINÁMICA GLOBAL

Las primeras observaciones de la existencia de rocas que estaban “fuera de lugar” o que habían sufrido algún tipo de proceso que modificaba la superficie de la Tierra se remontan a las experiencias directas de los hombres con los volcanes y los terremotos. Los primeros en inferir actividad en la Tierra de la observación de las rocas fueron Herodoto, Pitágoras y Avicena en los mundos griego y árabe, generalmente a partir de la observación de fósiles marinos en tierra firme,de las  discusiones sobre el origen de los relieves observados en la superficie terrestre y de los fenómenos más evidentes, volcanes y terremotos.

Con posterioridad, el Renacimiento resucita la discusión del origen del relieve (Leonardo da Vinci y Agrícola),y es a finales del siglo XVI cuando se hace referencia, por primera vez por Abraham Ortelius, de la posibilidad de la existencia de la deriva continental a partir de la coincidencia de la geometría de las costas Atlánticas de América y África. Sin embargo; no es hasta el siglo XVII cuando comienzan a establecerse hechos relevantes para el inicio y posterior desarrollo de la Geología Estructural como ciencia.

Concretamente, Nicolas Steno postula el hecho de que los estratos han de ser depositados de manera horizontal, y que cualquier variación sobre dicha disposición se debe a “dislocaciones” posteriores, lo que representa el inicio de la Geología Estructural moderna, al menos desde el punto de vista geométrico aunque no cinemático o dinámico. Es en el siglo XVIII cuando se comienzan a publicar trabajos que reconocen el carácter deformado de las rocas. Numerosos cortes geológicos describen pliegues y fallas producidos por fenómenos internos (reducidos a la existencia de fuego por los miembros de la escuela Plutonista).

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La discusión durante este siglo fue feroz, ya que buena parte del colectivo de geólogos (los llamados Neptunistas, liderados por Weber) no atendía a la necesidad de causas internas para explicar la existencia de estratos deformados, sino que estos se debían a anomalías en el fondo marino.

El final del siglo XVIII y el comienzo del siglo XIX supuso un nuevo enfoque en el estudio de la geología en general. Por un lado Hutton comenzó a describir los procesos que operan en la Tierra y a ligarlos al tiempo, de manera muy similar a como trabaja la geología moderna; dentro de su afán por describir y explicar los procesos geológicos destacan los trabajos llevados a  cabo por su discípulo, James Hall, simulando pliegues por compresión lateral, lo que se puede considerar como la base de la Geología Estructural experimental actual.

El otro hecho fundamental para el desarrollo de la geología moderna se dio cuando William Smith estableció la existencia de fósiles iguales que eran representativos de rocas de la misma época en lugares apartados unos de otros lo que permitía la correlación de las mismas. Partiendo de estos hechos, algo más tarde, comenzaron a construirse mapas geológicos de áreas extensas que permitían la individualización de accidentes geológicos y el análisis de los procesos a gran escala. De este modo, Suess sintetiza las cadenas montañosas y es capaz de distinguir tres épocas de actividad tectónica individualizada que ahora conocemos como orogenias Caledoniana, Armoricana y Varisca.

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A este reducido número de orogenias se fueron añadiendo más a lo largo del siglo XIX y XX, como las Hercínica, Huroniana y Alpina descritas por Bertrand. Otro hecho importante que tiene lugar en el siglo XIX es que se sientan las bases para la descripción de las estructuras, tanto desde el punto de vista microestructural (el análisis de las foliaciones) como macroestructural (sistematización de los pliegues y las fallas) lo que llevó a la génesis de un lenguaje que, en buena medida, sigue siendo utilizado en la actualidad.

Todos estos avances descritos llevaron al conocimiento regional de las cordilleras, fundamentalmente los Alpes y los Apalaches, en los que se establece la importancia de las deformaciones tangenciales frente a las verticales, con especial relevancia de los trabajos de Suess que postula esta característica para la mayoría de las cordilleras del Planeta.

Otro concepto importante en el desarrollo del conocimiento de la Geología Estructural y, sobre todo, de la Dinámica Global fue el de Geosinclinal, que postulaba la existencia de franjas estrechas de sedimentos en áreas marginales de los continentes que proporcionaban una carga en la corteza, deprimiéndola y causando su deformación y metamorfismo a medida que los sedimentos se encontrasen a mayor profundidad.

Este concepto y el de la isostasia permitieron explicar la existencia de cordilleras lineares, generadas en momentos determinados, probando el carácter dinámico de la Tierra y proponiendo unas relaciones causa-efecto para las distintas estructuras que se observan en las cordilleras. 

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